Quiero una nota en mi ventana, que me invite a retirar las cortinas y sonreír al caer de las hojas.
Un cristal desde el que se me pueda ver sin ser despreciada.
Que los recuerdos sean algo más.

Quiero una nota en mi ventana, que me invite a retirar las cortinas y sonreír al caer de las hojas.
Un cristal desde el que se me pueda ver sin ser despreciada.
Que los recuerdos sean algo más.

Arráncame las alas que no puedo más,
pídele a mi alma que no pida más libertad,
susúrrale a mis oídos que no aguanto más,
dile a mi boca que deje de gritar.
¿Por qué no me dijiste que no me querías aquí?
¿Por qué me permitiste libertad si quién la deseaba no era yo?
Y mientras tanto el mundo sigue girando.
Y mientras su boca se me quedó corta.
Os imagino a los dos,
riéndoos de mí,
y yo mientras tanto creyendo castigándote,
enseñando todos mis recovecos a alguien que no tengo dentro.
No, yo no lo quería,
pero te ví,
y no, yo no me volví loca
hasta que te conocí.
Me quede enclaustrada en mi cama,
poniéndole tu cara a él,
mientras tú en tu cama a ella no se la cambiabas,
sino que además, la amabas.
Y mientras tanto el mundo sigue girando,
y yo sigo aquí clavada,
esperando a que el mundo deje de girar.
Negro como el abismo,
Que rodea mi cintura,
Abierto al desierto,
De tus aguas moradas.
Cárcel de terciopelo,
Que me ayuda a solventar,
Mis lágrimas redamadas,
En mi gran soledad.
Barrotes de sentimientos,
Que bordan mi libertad,
Sumida en deseos,
De mediocridad.
Pozo oscuro y negro,
Que ocultas la luz,
Más mis ojos te ayudan,
A no ver la pulcritud.
Perdidos en tu agujero,
Las antiguas canciones,
Que no dejan sustento,
A los nuevos sonetos.
Y solo oigo el eco,
De mis chillidos en silencio,
Apoyo mi espalda en tu centro,
No, no te veo.
Tus aguas heladas,
Me sujetan por momentos,
Me abrazas y me sostienes,
Tu mi agua encharcada.
Tinieblas en mis oídos,
Que no oyen lo concebido,
Duermen plácidamente,
Aferrándose en tus paredes.
Dedos engarrotados,
Fríos y mancillados,
Pierden las fuerzas por momentos,
Necesito ayuda en mi sustento.
Corazón agrietado,
Herido y maltratado,
Por esas aguas dulces,
Que a vivir me enseñaron.
