30 de diciembre de 2009

27 de diciembre de 2009

Ciertas cosas sólo ocurren en Navidad...

Estabamos comiendo en casa de mis suegros y con mi habitual "voy a fumarme un cáncer" (soy así que queréis que os diga), salí a la parte de delante. Mientras me encendía el cigarro, vi desde la puerta que al vecino de enfrente le estaban pidiendo el aguinaldo (unos "niños" más altos que yo), pero mi sorpresa fue cuando vi que una de las niñas llevaba puesto el típico pañuelo  musulmán en la cabeza.

Así que dentro de mi estupefacción, decidí salir a la calle a observar el panorama. Eran dos niños y una niña musulmanes pandereta en mano pidiendo el aguinaldo... sí, mi vista no me había engañado a pesar de no llevar las gafas (y eso que un día confundí una bicicleta con un caballo).

Cuando terminaron con el vecino de enfrente (le sacaron aguinaldo) se dirigieron a mi:

-¿Nos das el aguinaldo?
-¿Pero vosotros no sois musulmanes?
Mutis por el foro.
-¿Sois musulmanes o no?
-No.
-Vale, pues si queréis aguinaldo, tú quítate el pañuelo de la cabeza y os lo doy.
-¿Nos vas a dar aguinaldo o no?
-Cuando se quite el pañuelo.

Se dieron la vuelta y fueron a la puerta del vecino de al lado. 

Realmente me importa un bledo que pidan aguinaldo o no, es más, soy atea hasta las cejas, pero me pareció tan denigrante, con tan poca vergüenza y respeto.

¿Cómo se interpreta esto? Porque aún sigo alucinada.

24 de diciembre de 2009

Las habitaciones de mi mente

Es difícil escribir cuando la mente está separada por tantas habitaciones y en cada una de ellas las paredes que protegen los pensamientos están recubiertas por papel sin terminar de poner y muebles por el medio.

Son habitaciones unidas unas con otras por puertas abiertas para la salida, pero cerradas para entrar. ¿Cómo salir de un sitio en el que no se ha entrado?
Cierro los ojos y las habitaciones se multiplican, anidando más papel mal puesto en sus paredes y muebles sin terminar de colocar porque apenas acabo de empezar a ordenar y ya ha aparecido una habitación más que necesita mi atención.

Este es mi pensamiento respecto a las circunstancias de la vida. Son pequeñas habitaciones que en muchas ocasiones se construyen sin permiso y de las que te tienes que ir encargando teniendo suerte, antes de que aparezca una nueva que necesita toda tu atención.

Así que cuando por fin  y sin saber porque han dejado de aparecer habitaciones nuevas y tienes tiempo para echar un vistazo a los habitáculos a medias, no sabes bien por dónde empezar y tienes que decidir cuál de ellas requiere más tu atención. ¿Cómo saber cuál te necesita más? En realidad no lo sabes y la mayoría de veces tardas tanto en decidirte  que mientras piensas y piensas aparece una nueva habitación y lo único que has hecho ha sido mal gastar el poco tiempo del que disponías. Pero a veces, se necesita ese tiempo.

En mi cabeza tengo una gran mansión, con miles de habitaciones y un gran torreón en el que me cobijo cuando necesito revisar los planos. Me siento frente a la ventana que deja atrás mi mansión y miro al frente disfrutando de la maravillosa vista a mis verdes montañas inundadas por la mar y observo ese majestuoso faro encendido y apagado por momentos. Ahora mismo me encuentro allí, observando el alboroto del silencio meciéndome en la mecedora de mi abuela Isabel mientras reviso los planos y acoto distancias entre ellas, tomándome el tiempo necesario para saber cuáles de ellas me necesita más.

Manos a la obra.

16 de diciembre de 2009



MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

Puede que un día
Sepa quien soy;
Saber de donde vengo
y saber a donde voy.
En realidad, ¿qué sé de mí...?
Tan sólo algunas cosas
que he acertado a descubrir.

No tengo ningún recuerdo,
De aquella vida anterior...
Perdido en este universo,
Sin ley... sin razón.

Quiero un día despertar y,
Al fin, poder recordar
El por qué hago una cosa
Sin haberla hecho jamás.
Encontrar la solución
A este mar de confusión;
Encontrarme con mis padres,
Mis amigos, mi amor...

Si es que lo hay...
Se que lo hay,
Pues noto un vacío
Dentro en mi corazón.
¿Dónde estará?...
¿Me buscará?...
Ahora estoy perdido
Y me deben de encontrar.

Recuerdo algún momento...
Igual que en una visión...
Lo que ya no diferencio
Es realidad de ilusión.

Quiero un día despertar y,
Al fin, poder recordar
El por qué hago una cosa
Sin haberla hecho jamás.
Encontrar la solución
A este mar de confusión;
Encontrarme con mis padres,
Mis amigos, mi amor...

Si es que lo hay...
Se que lo hay...

Recuerdo algún momento...
Igual que en una visión...
Lo que ya no diferencio
Es realidad de ilusión.

Quiero un día despertar y,
Al fin, poder recordar
El por qué hago una cosa
Sin haberla hecho jamás.
Encontrar la solución
A este mar de confusión;
Encontrarme con mis padres,
Mis amigos, mi amor...

4 de diciembre de 2009

Esos ojos verdes

Tras leer un fantástico post de Markos, donde también hace referencia a la idea Perséfone y su "concurso  de la mano de Hachi" no me he podido resistir a escribir. Así que aquí va.

_______________________________________________________________


La vida que yo creía que me esperaba después de pronunciar el “si quiero”, enamorada de un príncipe azul, perfecto y maravilloso a mis ojos y a los de los demás, no era más que un espejismo multitudinario. Como en las peores pesadillas, aquel maravilloso noviazgo plagado de amor y “estar hechos el uno para el otro” se convirtieron la misma noche de bodas en un calvario.

Prisionera en mi propia casa, anulada por completo y con miedo, mi único salvavidas era él.

Un día le traje a casa. Lo regalaban en una clínica veterinaria y no me pude resistir. Era una bola de pelo atigrada con unos ojazos verdes que me eclipsaron por completo. No sabía qué explicación daría en casa  ya que me traería problemas… aunque sabía que hiciese lo que hiciese los tendría, así que decidí que esta vez, el problema lo crearía yo… no sería solo un desvarío transitorio para mi marido con el que machacarme una vez más. Esa vez sí, el problema lo había creado yo.

A pesar de reproches, gritos, zarandeos y alguna cosa más Cipri se quedó conmigo en casa.

En mi prisión de cristal lo único que me daba sustento era él. No sé como lo hacía, pero a pesar de estar dándose su paseo de todos los días por los tejados de la ciudad, cuando más le necesitaba siempre aparecía. Se acurrucaba a mi lado y me daba la patita lamiéndome la mano con esa lengua áspera que tanto caracteriza a los gatos. Se sentaba en mis rodillas, me miraba con esos ojos y me taladraba con su mirada y entonces brotaba de él un ronroneo que sonaba en mis oídos como una música celestial que me tranquilizaba.

Un día se enfrentó a mi marido por mí. No recuerdo que sucedió, solo que se abalanzó sobre él y me defendió. Un mico de apenas tres kilos saco toda la fuerza que yo no tenía dentro para a pesar de ponerse en peligro defenderme con lo poco que tenía.

Fue entonces cuando decidí que no podía seguir así. Una gran amiga me ofreció trabajo en Córdoba y armándome de valor, a pesar de tener más miedo que coraje me marché.

Aún recuerdo los últimos días en aquella casa tronchada por los celos, la incomprensión y el sentimiento de pertenecía que caía sobre mí, haciéndome tan débil física y sobre todo moralmente. Recuerdo como Cipri jugaba con el plástico de bolas que utilizaba para envolver lo poco que me llevé y como mi marido, a pesar de ni siquiera dejarme salir de casa hasta entonces, solo intentó echarme un polvo más encima de él.

Recuerdo ese par de días de mudanza con alegría sinceramente. Parecía como si Cipri me ayudará a decidir que llevarme y que no. Tampoco tenía mucho hueco en aquel Renault 5 de mi amiga, pero con qué cupiese el trasportín donde iba él, me era más que suficiente.

El día que nos marchamos mi marido me ayudó a bajar las cosas y meterlas en el coche alegremente. Tenía que seguir ejerciendo su papel de marido maravilloso y comprensivo ante los demás y dejó por un momento a la bestia encerrada en el armario. Mi amiga no me dejó a solas con él ni un segundo.

Cuando le indiqué a Cipri que se metiera en el trasportín no lo dudo ni un momento, de hecho creo que incluso me regañó por haber tardado tanto. Me miró, estiro el rabo, ladeo la cabeza y produjo un sonoro maullido. Cuando cerré la puertecita le di un beso en su hocico y le dije “ya está, nos vamos” y me volvió a maullar.

De camino a Córdoba se portó como un campeón. Lo tenía a mis pies y solo se quejaba cuando quitaba la mano del trasportín.

La verdad es que estaba muy asustada. A pesar de todo lo pasado y aunque sea incompresible seguía queriendo a mi marido y una bola en el estómago apenas me dejaba respirar. Las lágrimas no dejaban de fluir y muchas veces me nublaban tanto la vista que el camino que recorríamos me parecía más difuso que el que dejábamos atrás.

Cuando llegamos a nuestro nuevo destino y al abrir la puerta del coche, una bocanada de aire entró en mis pulmones, una vista diferente de lo que yo estaba acostumbrada y un aroma a azahar instintivamente esbozó una de las mayores sonrisas que jamás he podido alumbrar. Era libre a pesar de saber que no todo había terminado.

Saqué a Cipri del trasportín y le abrí la puerta. Sin pensárselo dos veces salió corriendo como un loco y comenzó a dar brincos. Cuando se tranquilizó vino a mí y se rozó contra mis piernas con su ronroneo particular pidiéndome que me agachara y lo cogiera.  Por muy estúpido que pueda sonar, nos abrazamos.
Cogida de la mano de mi gran amiga Marmen y teniendo en brazos a mi niño, en cuestión de segundos supe que, a pesar de  que iba a ser duro, lo íbamos a conseguir.

Pasaron los meses y ambos éramos muy felices. Cipri seguía dándose sus paseos, pero está vez en vez de por los tejados de una gran ciudad, lo hacía por los jardines verdes y árboles majestuosos que había por aquella zona de chales. La verdad es que el cambio no estaba nada mal.

En aquella época, cuando me miraba con esos ojazos verdes y me ronroneaba sentado en mi regazo mientras yo le acariciaba, de la daba las gracias por estar conmigo, defenderme y darme todo lo que necesitaba sin pedirme jamás nada a cambio. Sus miradas eran complacientes y sus gestos únicos y dedicados sola y exclusivamente a mí. Es un sentimiento tan grande, tan profundo que sé que a ojos que no hayan vivido algo así se escapa a su realidad.

Un día, Marmen y yo nos fuimos no recuerdo exactamente a qué. No me iba tranquila, porque Cipri no había vuelto todavía de su paseo y no me gustaba irme de casa sabiendo que él andaba por ahí. Montadas en el coche y dirigiéndonos a no sé donde, algo me punzó el pecho y le dije a Marmen que diese la vuelta, que teníamos que regresar a casa, algo pasaba. Al llegar a la puerta del jardín no lograba abrirla. Cuando por fin lo conseguí no sé porque pero comencé a llamar a Cipri.  Desesperada al no tener contestación le llamaba más y más fuerte hasta que Marmen me increpó y me pidió que me callara… se oía un leve maullido. Me acerque y lo vi. Estaba tumbado en el césped con su precioso pelo brillante y largo estirado como si fuese una cara alfombra de angora. No se movía, lo habían atropellado y no sé cómo pero fue capaz de llegar hasta casa solo para buscarme. Le cogí en brazos y le puse sobre mi regazo para acariciarle y hacerle sentir que no estaba solo. 

Murió en mis rodillas tranquilo y feliz, lo sé, sé que fue así. Parecía que el destino lo había puesto en mi vida hasta que encontrara el camino… y al igual que llegó de repente cuando más le necesitaba, se marchó cuando mejor estaba. Pero me seguía y me sigue haciendo falta. Y a pesar de que hayan pasado diez años desde entonces, a veces me parece oír su ronroneo cuando decaigo.

Y por muy triste que pueda parecer este final, realmente no lo es. Porque cuando pienso en él  sonrío por todo lo que me dio y significó en mi vida. Porque el recuerdo que tengo es tan maravilloso que siempre me vienen a la mente esos enormes ojos verdes diciéndome tanto con tan poco. 

20 de noviembre de 2009

Bailando a la libertad








Si no te recuerdo será porque nunca te he tenido, pero si te echo de menos, será porque te he vivido.


Ventanas que se cierran porque nunca estuvieron abiertas, recuerdos olvidados, porque nunca existieron.

Necesidad de tenerlos por cómo se los llevaron antes de saborearlos, ya sabía cómo no atragantarlos.

Vientos de brisa acaricia mis mejillas, sonrisa efímera que me devuelve la vida.

Amanece tras otra noche de inmersa alegría, escondida tu desdicha, en la almohada de la mañana.

Dedos con palabras que esconden tus ojos, soñadores e ilegibles, tras todos mis rincones.

Melodía al medio día, que tras la noche, la mañana… dará paso a la tarde, para esconderme de nuevo en tu buhardilla.

Y muevo mis manos bajo  miradas indiscretas de los cuerdos, felices a los locos por no pertenecer a otros.

Y bailo bajo tu melodía en la noche, la mañana y al medio día… que al atardecer, dará paso a otra noche sumida en el placer.

Violines en mi cabeza, tambor es mi corazón, arpa entre mis manos, la canción de mi perdición.

Sinfonía al honor de una bendición, sumida con delicadeza, bailo abrazada a mi cabeza.

Acordes ataviados con sonetos me elevan hasta el cielo, mientras bailo desnuda bajo tu mirada y mi locura.

Desnudos también mis sentimientos, se alejan de mi razonamiento, bailando alocada enseño todo lo que llevo dentro.

En mis giros sin compas la danza se vuelve más mortal, a corde con mi alma, esta melodía ya la hice mía.

Me relajo para luego excitarme más, danzando mi movimiento de esta canción sin palabras, sonoras a las miradas.

Sucumbo a las notas de esta mi perdición, eléctrica mi canción, ahora solo bailo yo.

Y bailo, giro y canto en silencio sumida a mi posesión, bailarina sin tradición, moviéndome con los espasmos de mi corazón.

Que no acabe está canción, estrofa que me trasporta al mundo del que debí salir yo.

Instrumental mi perdición, agitación de caderas que me eleva  mientras brinco como si me poseyera un animal digno de mención.

Despojada del frío la armonía me subleva, composición voraz, sola tú me sabes calmar.

Hambrienta estaba y ahora tengo sed, tus guitarras me calmaron la necesidad, ahora me exasperan las ganas de más.

Tras la noche, la mañana y al medio día… mi melodía… que dejará ver la tarde, para esconderme de nuevo en tu armonía, esperando un nuevo día.



17 de noviembre de 2009

Buenos días

Somos una pequeña mota. Una maravilla dentro de este gran mundo pero tan insignificantes, que nuestra insignificancia nos hace especiales.

Sombras negras bañadas por el color a nuestro alrededor… que nos impregnan y encajan en este mundo lleno de dichas y desdichas.

Pequeñas piezas observadoras de un mundo tan invisible por nuestros ojos que cuando nos lo enseñan no podemos hacer otra cosa más que disfrutar de ese majar para nuestra vista.

Un trocito de océano, capturado tras cristales invisibles a la mente, nos trasportan a ese mundo maravilloso del que formamos parte.

Buenos días.

6 de noviembre de 2009

Soy semilla de ilusión

Miraba la Luz y le cegaba. Absorto en el amanecer de esa ventana cerraba los ojos esperando la oscuridad.


Los barrotes fríos se le clavaban en las manos llenas de callos, por los trabajos forzados. Su pena de por vida, la vida.
El no arrebató ninguna y sin embargo le concedieron otra. El arrepentimiento y perdón vergonzoso de su propia ira. La pena a vivir sin ganas ni motivos, sin arrepentimiento ni solución… ni aquel maldito momento ni lo que le espera. Quizás hubiese sido mejor que le arrebatasen la suya, habrían sido más misericordioso. Misericordia. Él no tenía derecho ni a pronunciar esa palabra. Ni siquiera había sabido usarla. Si los guardias le oían pronunciarla... en ese lugar el destino estaba marcado por la culpabilidad de lo que ellos quisieran hacerte culpable.


El arrepentimiento no calma las almas endemoniadas por actos ajenos. ¿Pena de muerte? Quizás.


Miró sus manos doloridas maldiciéndolas. Abrigó sus muñecas tapándolas con sus manos. Miró hacía arriba y deslumbro entre tanta luz un poco de oscuridad. El sol cegador engañaba a sus ojos abiertos de par en par con pequeños puntitos negros que se movían como si diminutos seres invadieran sus pupilas recordándole que la mañana había llegado. Su mañana, otra mañana más.


La sirena que hacía de despertador retumbaba entre las paredes de piedra. El sonido se le hacía melodía después de tatas mañanas. Era lo único agradable que oía desde hacía mucho tiempo. Al principio le recordaba a la sirena que se oía en las películas bélicas, cuando iba a ver un bombardeo y había que huir. Aquí no tenía esa posibilidad, así que acogió la melodía de la mañana como una amiga que le recordaba porque estaba ahí.


Ya no se permitía pensar ni soñar. Las noches las pasaba esperando la mañana cansado de tal manera que ni los pensamientos más fáciles se atrevían a llamar a la puerta de atrás de su cabeza.


El peor día era el domingo, o eso creía. Ya que después de tanto tiempo no calculaba bien los días ni las horas. Solo el día y la noche. Olvidado en un celda por cuestionar… y seguir cuestionando.
Recordaba la última vez que hablo con el religioso del centro y como este, intentaba una vez más entrarle en “razones”. “eres culpable de traición”, le decía mientras su mirada inquisidora le castigaba y vejaba.  


Sabía que hoy sería su último día, vencería apoderándose de su destino. Había escrito con su propia sangre en las paredes de la celda con su intuición y sin luz. El religioso le había dado tarea. Que escribiera sobre su Dios, sobre aquel que decía no creer y lo firmara. “Firmarás con tu rubrica y lo escribirás de tu puño y letra para que conste que estás perdido” le dijo. Y lo había hecho. Había hecho un pacto de sangre consigo mismo y aquella fría celda que le encerraba por sus creencias.


La celda se abrió y salió al pasillo. Un centenar de hombres harapientos se cuadraba delante de cada una de las celdas mientras unos guardias los insultaba y escupían cuando pasaban al lado de cada uno de ellos.  Golpeaban sus porras en los barrotes sin mirar que golpeaban realmente mientras gritaban palabras prácticamente ilegibles.


Un sudor frio le recorrió el cuerpo al saber que por fin todo iba a terminar, en cuanto los guardas vieran las paredes de la celda no le dejarían dar explicaciones. Pero estaba preparado.


Uno de los guardias se dispuso frente a él. Acercó su rostro de tal manera que sentía su aliento caliente y ebrio. Olía el olor a alcohol que desprendía por todos lados. El guardia abrió los ojos de tal manera, mirándole, acechándole que no pudo más que esbozar una sonrisa. Acto seguido sintió un dolor agudo en la cabeza y cayó al suelo como caen los edificios viejos vendidos a la dinamita, sin ninguna razón. Intento levantarse pero el pie del guardia se lo impedía, clavándole las botas. Sintió algo frio en la sien y como el guardia le gritaba tan cerca de la oreja que su saliva se precipitaba a su cara haciéndole parecer que ahora el borracho era él. Siguió riendo, esta vez a carcajada limpia mientras su cuerpo se fundía con el suelo.


Por un momento todo quedó en silencio y pensó que todo había sido un sueño, pero el dolor en la cabeza le volvió rápidamente a la realidad. Seguía inmóvil abrazado al suelo. El guardia de rodillas junto a él le agarró por el mentón y le alzo la cara. Le enseño lo que tenía en las manos, una pistola con la que jugaba entre su pelo. Ahora comprendía el frio que antes había sentido.
Un sonido hueco inundó el pasillo y todos los presos se echaron al suelo. El guardia que aún sostenía su cabeza la dejó caer impregnada de un líquido rojo que no podía ser otra cosa más que sangre. Las vísceras se esparcían por todas partes y el guardia se quito un trozo de sesos de la frente como si estuviese espantando moscas. Miró a otro guardia e hizo un gesto. Entre dos cogieron su cuerpo y lo arrastraron por el pasillo, hacía la puerta de atrás. Un camino rojo dejaba señal de la vida que ya existía. Sus compañeros le miraban atónitos, sin entender el porqué. Su cabeza distorsionada dejaba ver los pocos sesos que habían quedado dentro. Un agujero indescriptible a la mirada y el pensamiento no dejaba duda de que la vida se había marchado de aquel cuerpo.


-Llama al padre.- ordenó el guardia.


A los pocos minutos un hombre vestido con ropas limpias y bien cuidadas apareció. A cada paso que daba las personas que allí se encontraban se inclinaban y bajaban la cabeza a su paso, un paso erguido que ensombrecía cada rincón. Paró delante del guardia y le preguntó qué pasaba.  Este señalo hacía dentro de la celda testigo de la propia muerte y alzo la cabeza señalándole que pasara.


El padre pasó dentro y su cara cambió. El gesto de dominancia cambio por uno de sorpresa y derrota. Letras imbuidas en la piedra de aquellas paredes le gritan en silencio. Un rojo oscuro como el color de la toga que vestía los domingos se le clavaban por todas partes sintiendo aquellas palabras como miles de soldados preparados para la batalla final.


-Dejadme solo.- Ordenó.


Se sentó en el catre y clavo sus ojos en la primera de las frases escondiendo sus manos dentro de las grandes mangas de sus vestiduras.


“¿Quiere que crea en un Dios? Está bien, creeré. Pero creeré en aquel que veo  y siento no en el que quiera que vea y me hagas sentir.
Creo en un Dios cruel, que castiga sin ton ni son a sus hijos Creo en un Dios rencoroso que inflige dolor físico y moral. Creo en un Dios mal padre que cree que enseña a sus hijos fustigándoles con el hambre y la sin razón dejándoles morir con enfermedades. Mi Dios no comprende a sus hijos sino que les impone sus ideas antiguas, obsoletas y arraigadas en la tierra que pisamos obligadas por la sangre de sus guerras que en su nombre se hicieron, hacen y harán.
Creo en un Dios que se ha inventado el hombre para así tener la excusa perfecta para actuar en nombre de otro sin esperar consecuencias. El pretexto perfecto para una devoción mortal que consume las mentes de los más débiles y así hacer crecer el odio, la incomprensión y la tiranía de las ideas. Creo en un Dios que enseña a sus hijos a odiarse entre ellos. Un padre que malmete hasta la muerte  y que no solo no cura sus heridas, sino que se jarta de ellas y exhibe orgulloso.
Dígame que padre, que buen padre que quiere a sus hijos como parte de él los sentencia antes de nacer.
Un Dios tan cobarde que prefiere ver  sufrir a sus hijos como parte de él que son, a castigarse a sí mismo amargado por su propia frustración. Necesita alguien en quién volcar sus desgracias. Es más fácil desechar lo que creemos mal hecho a creer que el creador es quién lo está haciendo mal.
Y es que para ser padre no hay manual, religión o Dios, porque es un sentimiento tan grande y profundo que cualquier palabra escrita u horada se le queda tan corta que ni la oración más arraigada jamás sabrá lo que es querer tanto. Uno mismo se vuelve beato mirando la cara de su creación, maldiciéndote a veces por no poder haberlo hecho mejor pero siempre con una caricia en su mejilla, jamás deseando su destrucción.
Espero que su tarea para el domingo haya sido de su agrado, no me quería marchar.siendo un mal educado y por ello además de firmar su tarea impuesta, le dejo estas palabras escritas con mi propia sangre para que vea que por fin consiguió su propósito. Que creyese en un Dios
Soy semilla de ilusión, culpable de traición, pero solo si caigo en el camino. Tan solo soy, tan solo un viaje a la esperanza".

 

".

2 de noviembre de 2009

Imagino que un desahogo...

Se que últimamente soy mono tema, pero es que hay cosas de las que no puedo pasar. Los que me leéis desde hace tiempo sabréis de sobra que no soporto las injusticias y que incluso sin quererlo las hago mías. Y es que no entiendo tantas cosas y comprendo muchas otras...


No entiendo de políticas ni políticos. No entiendo de religiones ni religiosos.


No entiendo de clausuras ni clausurados. No entiendo de verdades a medias, pero sí de mentiras.

Entiendo que hemos estado llamando por teléfono, enviando faxes, mails y correos ordinarios a embajadas, canales televisivos, radios, medios de comunicación en general, al Presidente de Irán y a muchos más sin haber recibido ninguna respuesta clara.

¿Somos personas anónimas sin ninguna fuerza en particular? Posiblemente así lo crean cuando los altos cargos políticos ignoran este tema como ignoran otros muchos. No somos tontos, ciegos ni sordos. Sabemos, vemos y oímos. Otra cosa es que ellos quieran serlo.

Seguiremos escribiendo, llamando y gritando desde nuestros dedos porque somos muchos. Si hay que esperar esperaremos aunque la vida de Nemat y muchos otros dependan de ello porque no creemos en guerras ni religiones que hagan cautivas a las personas por lo que son.

Cobardes. Vendidos por una posición que les otorgamos nosotros, para cuidar y velar por nuestros intereses y a la primera de cambio se les olvida que ese asiento de cuero refinado que utilizan todos los días para sentarse lo pagamos nosotros. Cobardes y mentirosos.

Pero no matareis la esperanza que tenemos volcada en nuestra lucha. Esta vez no callaremos como callamos en muchas ocasiones. Hemos logrado unirnos sin vosotros por una causa común. Porque ante todos somos persona y sentimos. Tenemos una gran virtud que vosotros jamás tendréis ver y oír.

¿Y en que quedan estas palabras? En desahogo por la impotencia que a veces tengo por no poder teneros delante y daros un guantazo, obligaros a sentaros y escuchar, comprender que no solo lleváis entre manos estadística sino personas. Os jedéis, es vuestra responsabilidad, nadie os obligo a asumirlas pero si prometisteis lealtad al recogerlas.

Yo os prometo una cosa, seguiremos hasta donde haga falta con nuestras llamadas, nuestros correos y reproches. Seguiremos luchando con la palabra hasta conseguir lo que vosotros no tenéis narices a hacer. ¿Y os podéis mirar en el espejo cada mañana?

Políticos, periodistas, embajadores… Políticos corruptos, periodistas vendidos, embajadores de la hipocresía. Seguid durmiendo tranquilos mientras las personas mueren por amar.

30 de octubre de 2009

Nuevo blog "Apoyo a Nemat Safavi"

Desde hoy hay un nuevo blog, Apoyo a Nemat Safavi donde pondremos toda la información relevante referente al caso. 

Encontrareis todo unificado en el mismo sitio para que os sea más fácil acceder a la documentación necesaria para poder actuar y que tengáis a mano toda la información pertinente respecto al tema.








Nemat podría ser tu hijo, tu hermano, tu amigo,
tu sobrino, tu primo, tu nieto, tu vecino, tu compañero de clase,
podrías ser tú, podría ser yo.


27 de octubre de 2009

Jueves por Nemat Safavi

El caso de Nemat Safavi que nos hizo llegar Santi desde La ciudad perdida de Nirvog no es más importante que la de muchos menores que están encarcelados en Irán esperando su ejecución como explica Juan Carlos en su blog Por el camino de la letra, pero tampoco es el menos importante. No hay importancia ni relevancia cuando está en juego una vida, ya sea por homosexual, por ser mujer o por la razón que sea cuando la sin razón es la que impera en un mundo cada vez menos humano y más cruel.
Estoy tan orgullosa del movimiento que está habiendo, la unión de miles de voces antes mudas que ahora gritan y actúan con los medios que tienen en sus manos para lograr que esta injusticia no se lleve a cabo. Y es que siempre, SIEMPRE se puede hacer algo.
En el anterior post que escribí dándoos la información de cómo podéis impedir esto os decía que escribiéramos, llamásemos, bien pues ahora lo haremos todos los jueves “Los jueves por Nemat Safavi”. No dejéis de hacerlo, demostremos que la humanidad no esta tan perdida como nos quieren hacer ver.

“Miro mi rincón ya tan familiar. No me asusta la oscuridad de mi celda, sino la luz que aparece de repente cuando se abre la puerta.
Apenas me quedan fuerzas para esperar mi final, sometido a mi inocencia y necesidad de amar.
Me condenan por ser yo, castigado sin jugar, durante tres años encerrado he visto a mi madurez llegar.
Oigo el llanto de mis compañeros encarcelados, en las noches sin días que ya no se contar, a veces no distingo sus lamentos de los míos en esta oscuridad.
Vuelve a abrirse la puerta, sin saber si es mi final, aun me quedan esperanzas para encontrar la libertad.”

Luchemos, hagámonos oír.

23 de octubre de 2009

Aquí estoy





Y llegas tú y me complaces,
me meces en el columpio del desasosiego,
abrigándome con esmero,
muriéndote por oírme decir te quiero.

Me empujas con delicadeza,
mientras giro mi cabeza,
complaciente ante ti,
y agarro las cuerdas con más fuerza.

La luz me guía,
si es que algún día me perdí,
la perdida más desafiante,
es la que te di.

Luces entre la tormenta, palabras ciegas,
¿Qué era aquello que no querías oír?
aunque sean el sustento del sediento.

por fin encontré el camino
girando a la izquierda en la calle del olvido.

escucha mis latidos, son un tormento.

solo obedece,
avivan aún más mi maldición.

me alimento de corazones,
el mío se me perdió,
o quizás fue devorado sin intención.

Y con la luz del faro cegándome,
a veces la mejor espera es la que nunca llega,
o la que llega cuando menos la esperas.

Aleluya,
dijiste al verme sonreír,
aleluya,
dije al verte venir.

Aleluya,
al verte partir,
aleluya,
cuando por fin comprendí.


Gracias Juan Carlos, por inspirarme.

21 de octubre de 2009

Nemat Safavi morirá por ser homosexual

Nemat Safavi va a morir ahorcado por ser homosexual.

Un chaval de 19 años que el único “pecado” que ha cometido ante los ojos de hombres que llevan por emblema el odio ha sido amar, en un país que la libertad se entiende según el ojo que la mira sin siquiera pararse a entender lo que es la vida.

Nemat espera encarcelado desde hace tres años a que sus carceleros decidan el día en el que tiene que morir por ser él. Sin saberse si quiera a las vejaciones, torturas y maltratos que ha debido sufrir por estos “hombres “, esperando quizás su libertad el día que esa soga apriete su cuello homosexual, siendo quizás la única caricia y aliento que le espere en un país en el que la libertad es solo una palabra en el papel.

Hagamos que esta vez sea diferente.

Gracias a Santi y este post en el que lo explicado todo podemos hacer algo. No caigamos de nuevo en el “ojalá pudiese” y HAGAMOSLO.

Mandémosles mails, llamémosles por teléfonos, hagamonos escuchar. Que nuestra repulsa hacia esto se oiga aunque sea través de nuestros blogs.
Aquí os dejo todo detalladamente, gentileza de Kir. Tenéis los correos, teléfonos y cartas ya redactadas que tan sólo tendréis que copiar-pegar-enviar.
Son sólo unos minutos. Por una vez… y que sirva de precedente… HAGAMONOS ESCUCHAR.

CORTA, PEGA Y ENVÍA ESTE E-MAIL A LAS SIGUIENTES AUTORIDADES IRANIES:
Embajada de Irán en España

(esta dirección ha sido confirmada telefónicamente con la embajada).

Excelentísimo Sr. Embajador:
Nemat Safavi se encuentra a la espera de que el Tribunal Supremo ratifique la sentencia de un tribunal de Ardabil, en el Azerbayan iraní, que lo condena a muerte.
Se le acusa de practicar sodomía cuando contaba con 16 años de edad y desde esa edad se encuentra privado de libertad y sin garantías de seguridad, ahora tiene 19 años.
Todo esto sucede pese a que Irán tiene firmados dos acuerdos internacionales comprometiéndose a proteger a los menores y a no condenar a muerte a personas que fueran menores en el momento de cometer el “delito” en cuestión.
Por todo esto le solicito que se cumplan con estos acuerdos y se revise la sentencia de este joven y le agradecería que tenga a bien informarme de la situación de esta persona, así como la apertura de una investigación exhaustiva e imparcial sobre este caso.
Confiando en recibir prontamente noticias suyas, acepte usted mi atento saludo.
(Tu nombre aquí)
CORTA, PEGA Y ENVÍA ESTE E-MAIL AL PRESIDENTE DE IRÁN:
Tratamiento: Sr. Presidente.
Y TAMBIÉN COPIAS A:
Presidente de la Magistratura de

Teherán Ali Reza Avaei

Correo-e: avaei@Dadgostary-tehran.ir
Tratamiento: Dear Mr Avaei / Señor

Avaei

Director del Departamento de Derechos

Humanos de Irán Mohammad Javad Larijani



Tratamiento: Dear Director / Señor

Director "

CARTA:
(Encabezado con el tratamiento que corresponda):
I write to express my grave concerns for the safety of Nemat Safavi, following reports that he has been sentenced to death allegedly due to homosexual activity. According to reports and world press coverage, Nemat Safavi, was arrested when he was only 16 years of age and charged with lavat (sexual relations between men). He has since been condemned to death by a court in Ardebil, in the northwest Azerbaijan region.
Mr President, in 2007, when you visited the USA, you made a public statement that Iran did not execute people because of their sexuality. Nemat Safavi does not appear to have committed any of the crimes for which you stated Iran delivers the death penalty. I am aware that Iran continues to charge people with lavat and also that other laws are used to justify the execution of homosexuals in Iran. I have grave concerns that your government continues to persecute the Iranian gay, lesbian and bisexual community and is, in fact, still executing people due to their homosexuality.
In addition to this, Nemat was reportedly 16 years of age at the time of his arrest and as such was still a minor. As you are aware, Iran has signed on to two conventions agreeing not to execute juvenile offenders. Executing Nemat would be a flagrant violation of both Article 6(5) of the International Covenant of Civil and Political Rights and the Convention on the Rights of the Child.
I ask that Iran live up to its commitments to its children and young people and immediately cease all executions of juvenile offenders.
I ask that Iran cease and desist from persecuting the gay, lesbian and bisexual community. I ask that you ensure that gays, lesbians and bisexuals living in Iran are not executed for their sexuality, are treated fairly by the police and justice system and that you take steps to ensure justice for all your citizens.
Finally I ask for an immediate stay of execution for Nemat Safavi and call for his immediate release from gaol.
I respectfully request that you consider these issues as a matter of urgency. I am not alone in my concerns for Nemat Safavi and the homosexual community in Iran and I ask that you act quickly to improve this situation.
Yours Sincerely, (TU NOMBRE AQUÍ)
SI PREFERÍS ENVIAR CARTAS POR CORREO CONVENCIONAL O FAX; LOS MODELOS SON LOS MISMOS Y LAS DIRECCIONES SON ESTAS:
EMBAJADA DE IRÁN EN ESPAÑA
Dirección: Calle Jerez, 5, Villa "El Altozano" (Chamartín)

Población: Madrid
Código Postal: 28016
Teléfono: + 34 91 345 01 12 // 91 345 01 16 // 91 345 06 52
Fax: +34 91 345 11 90
Télex: 22322-IRANA-E

PRESIDENTE DE LA MAGISTRATURA:
Head of the Judiciary

Ayatollah Sadeqh Larijani
Office of the Head of the Judiciary
Pasteur St., Vali Asr Ave., south of
Serah-e Jomhouri, Tehran
1316814737, Irán

Tratamiento: Your Excellency /

Excelencia

PRESIDENTE DE LA MAGISTRATURA DE TEHERÁN:
Head of Tehran Judiciary

Ali Reza Avaei
Karimkhan Zand Avenue
Sana’i Avenue,
Corner of Ally 17, No 152,
Tehran, Irán

Tratamiento: Dear Mr Avaei / Señor

Avaei

DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE DERECHOS HUMANOS DE IRÁN:
Director, Human Rights Headquarters

of Iran
Mohammad Javad Larijani
Howzeh Riassat-e Ghoveh Ghazaiyeh
Pasteur St, Vali Asr Ave., south of
Serah-e Jomhuri, Tehran 1316814737
Irán
Fax: +98 21 3390 4986 (insistan)

Tratamiento: Dear Director / Señor

Director "
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