15 de marzo de 2009

Amaneceres entre copas de champagne

A veces hay que ser egoísta. A veces no se debería mirar por el ojo ajeno, porque este puede que no te deje ver con claridad, debido a que las legañas intrusas no te dejen ver la realidad.

Cuando no puedes recibir porque estas hecho para dar pero tu subconsciente te habla… tu pepito grillo reclama atención… te sientes egoísta, tal vez inferior.

Imagina una planta verde esmeralda, con unos tallos firmes, fuertes y en sus puntas delicadas flores de mil colores, formas y ambiciones. La planta las mantiene, las da a cada una en su justa medida el agua que necesita… incluso en días de lluvia moverá sus débiles hojas para darlas cobijo. Agotará hasta sus últimas energías en protegerlas… pero, y cuando el tallo se gasta? Esta muere, se desvanece y al final no sobrevive ella ni sus amadas flores.

No hay que obsesionarse con cuidar, con querer, con proteger… si no te cuidas tu, te quieres y te proteges, como lo harás con los demás? Esas flores deben entender que no puedes estar con ellas al 100% que si las da un poco de sol de más ellas también tienen que aprender a saberlo sortear porque no siempre estarás ahí para protegerlas.

Es entonces… mientras te dices estas cosas internamente te sientes mal. Crees que estas dejando de lado tu verdadera personalidad, tu ángel te dice mal, tu demonio bien. De lo que no nos damos cuenta es que a veces, hay que hacer caso a ese pequeño demonio egoísta… escucharle un poco, aprender de él, que no siempre está bien lo que parece bien.

Esa maravillosa planta agota por completo sus energías acurrucando, cuidando esas flores que sin quererlo la están arrebatando la vida. Y si esa vida se esfuma, se evapora, quién cuidará de ellas? De vez en cuando esa planta debería darse un respiro, aunque pequeño, para recuperar el aliento y volver con más ganas de lucha, de cuidados y de protección.

Y esas flores, deberían escuchar más a su ángel, que las dice, las grita que están acabando sin contemplaciones con quién las ayuda a despertar por las mañanas y quien las duerme por las noches entre nanas susurradas al oído, personalizadas… si no quieres perder esas maravillosas melodías únicas, esas deliciosas caricias de aliento… piensa que quién las da también las necesita recibir para saber que aunque dependen de ella, no esta sola.

“Dime por qué me quieres – Porque he nacido para amar – Dime por qué no tienes condición – Porque no hay dios – Dime por qué siempre estas ahí – Porque soy sombra y sol – Dime por qué me quieres – Porque no puedo hacer otra cosa más que amar “

Todo en esta vida se gasta pero no todo se olvida. No olvides cuidar lo que se termina, lo que tiene fin siempre tiene un principio.

Acumula horas desde ese principio hasta ese fin, no descuides lo que perece perdiéndote entre medias los mil amaneceres que te brinda entre copas de champagne.

7 comentarios:

dezaragoza dijo...

Está bien que lo pienses así. Si no te quieres primero a tí mal podrás querer a nadie más, porque en lugar de amor lo que darás es codependencia. Y son cosas diferentes.

Fer dijo...

Cada día te superas. Me gusta cada día más lo que escribes, y cada día te quiero más.

MUA

NaT dijo...

Hola Anna!!!
Estaba pensando en nuestro nuevo juego convocado por AnT.
Que te parece, equipo verde, formado por Sense, Anna y NaT.
Tú el clavito 1 para buscar los amantes de Mario, tengo que reeleerme le texto para ver si doy con ello.
Yo el 2 por eso de robar palabras, buscaré un comentario que robar, y Sense el clavo tres, para que haga la nota de pésame.
Creo que el juego es así ¿no?
Voy a pasar por donde Sense a dejarle este mismo comentario
Besos

senses or nonsenses dijo...

O.K.

Anna dijo...

dezaragoza... yo solo codependo del tabaco... soy una adicta... por cierto paso a ver tu nueva entrada.

Besos ansiosos.

Fer... :+

Nat... oooiiiidooo cocina!!!! Mañana mismo me pongo a remirar y remirar.

Besos miradores.

Senses... eso, Ok.

Besos de estamos de acuerdo.

Markos dijo...

El ying y el yang. Hay que darle a cada uno lo suyo para que haya un equilibrio.

Besos circenses

Constantino Carenado dijo...

No te imagino bebiendo champan en una mesa redonda, decorada con cubiertos de plata y vasos con vinos afrutados.
No te imagino sola en un momento así ni en ningún otro.
Tal como estoy notando en tus textos la soledad nunca fue para tí.Aunque si para otros.
Y ,esta claro, para amar y/o querer hay que amarse y/o quererse a uno/a misma. Eso es transparente. Y es fundamental si quieres buscar tu felicidad con los otros.
Y la has encontrado; ahora lo sé. Has encontrado la felicidad.

¿Sabes por qué?

Porque te quieres y sabes querer.

Algo fundamental para amar y ser amado (o amada).