
A veces el corazón tiene demasiada sed.
Mi corazón siempre esta sediento.
Nunca me es suficiente.
No porque exija demasiado, sino que mendigo lo que
doy
A raíz de un post que he visto (y recomiendo), se ha creado un pequeño debate (por llamarlo así) sobre el amor y amar.
Puedo hablar de mi "manera de amar", no soy apta ni yo ni nadie para hablar sobre como aman los demás. Soy apasionada e irracional. Pienso más con el corazón que con el cerebro y eso amigos míos, no es bueno.
Cuando se ama desde el corazón, cuando son tus latidos lo que mueven ese afán por amar... cuando el corazón no se mueve por llevar tu vida sino por lograr que esos latidos los oiga esa persona... aunque no quieras, sin darte cuenta ya no eres tu propia dueña. Has dejado que el corazón mande sobre el cerebro y ahora vas como un pequeño barco a la deriva, hondeando la costa pero sin brújula y una pequeña ola puede llevarte a naufragar.
Yo amo así, sin medida y no lo puedo ni se si quiero evitar. Si lo hiciese, no sería yo.
Pero esa manera de amar a veces ciega, porque no todos amamos igual lo que no quiere decir que se ame menos.
Y ahí esta lo difícil... que las personas como yo, las personas tan sedientas aprendamos a calmar nuestra sed con el propio agua que nosotros damos. Aprender a guardar para qué cuando la sed nos rompa por dentro tengamos esas pocas gotas que nos hacen falta para no morir de sed y aguantar hasta el próximo desierto.
Queremos que nos den lo que damos, porque lo que otorgamos es lo que necesitamos recibir. Es una manera de gritar en silencio lo necesitados que estamos por amar y ser amados. Las personas como yo, somos mendigos con una mansión... Pero no somos egoistas, sé que quién da no tiene derecho a pedir, pero no hablo de algo material, hablo de sentimientos, de mí. Y todo el mundo, todos necesitamos.
Las personas fuertes, las personas autosuficientes... son personas con escudos creados por ellos mismos para que no nos dañen. Ellos si han sabido guardar unas gotitas de agua para su sed personal, para cuando parece que caén en público sacar su pequeña botella mágica y aguantar. Pero cuando estamos a solas... son nuestras lágrimas las que guardamos para cuando ese momento vuelva a llegar.
Amamos con tanta pasión que no nos damos cuenta que a quién amamos nos ama con toda su alma por cómo los amamos, solo que al tener una manera diferente de amar (no porque ame menos que tú) es incapaz de llegar a lo que llegas, aunque este sintiendo lo mismo que tú.
Puedo hablar de mi "manera de amar", no soy apta ni yo ni nadie para hablar sobre como aman los demás. Soy apasionada e irracional. Pienso más con el corazón que con el cerebro y eso amigos míos, no es bueno.
Cuando se ama desde el corazón, cuando son tus latidos lo que mueven ese afán por amar... cuando el corazón no se mueve por llevar tu vida sino por lograr que esos latidos los oiga esa persona... aunque no quieras, sin darte cuenta ya no eres tu propia dueña. Has dejado que el corazón mande sobre el cerebro y ahora vas como un pequeño barco a la deriva, hondeando la costa pero sin brújula y una pequeña ola puede llevarte a naufragar.
Yo amo así, sin medida y no lo puedo ni se si quiero evitar. Si lo hiciese, no sería yo.
Pero esa manera de amar a veces ciega, porque no todos amamos igual lo que no quiere decir que se ame menos.
Y ahí esta lo difícil... que las personas como yo, las personas tan sedientas aprendamos a calmar nuestra sed con el propio agua que nosotros damos. Aprender a guardar para qué cuando la sed nos rompa por dentro tengamos esas pocas gotas que nos hacen falta para no morir de sed y aguantar hasta el próximo desierto.
Queremos que nos den lo que damos, porque lo que otorgamos es lo que necesitamos recibir. Es una manera de gritar en silencio lo necesitados que estamos por amar y ser amados. Las personas como yo, somos mendigos con una mansión... Pero no somos egoistas, sé que quién da no tiene derecho a pedir, pero no hablo de algo material, hablo de sentimientos, de mí. Y todo el mundo, todos necesitamos.
Las personas fuertes, las personas autosuficientes... son personas con escudos creados por ellos mismos para que no nos dañen. Ellos si han sabido guardar unas gotitas de agua para su sed personal, para cuando parece que caén en público sacar su pequeña botella mágica y aguantar. Pero cuando estamos a solas... son nuestras lágrimas las que guardamos para cuando ese momento vuelva a llegar.
Amamos con tanta pasión que no nos damos cuenta que a quién amamos nos ama con toda su alma por cómo los amamos, solo que al tener una manera diferente de amar (no porque ame menos que tú) es incapaz de llegar a lo que llegas, aunque este sintiendo lo mismo que tú.
Que sentimiento más voraz y agradable a la par, verdad? Qué seríamos sin esas ansias, sin esa melancolía si luego no se pudiesen parar.
La sensación de sed, no sería igual sin ese vaso de agua fresca. Y que triste la vida del agua ni no tuviese que mitigar la sed.
La sensación de sed, no sería igual sin ese vaso de agua fresca. Y que triste la vida del agua ni no tuviese que mitigar la sed.