20 de octubre de 2009

¿Donde estás?


Te echaba de menos.

Todas las mañanas al levantarme el calor sofocante hacía que mi piel te extrañara. Al mirar por la ventana y ver ese sol tan resplandeciente imaginaba que quizás mañana vinieses a verme.

Echo de menos tu mano fría, esa que me incita a abrigarme y tener la necesidad de echarme algo más encima para así apreciar más si cabe tu insinuación al calor.

Aún recuerdo la última vez que te vi. Te observaba desde la ventana enfurecida. Imagino que tenías ganas de salir a pasear pero como no te tocaba, no te dejaban. Te escapaste ¿verdad? Pues no se a los demás, pero a mí, además de inundarme las calles me contagias las ansias de libertad.

Cuando te veo, me freno en seco. Una sensación visceral me atrapa y un deseo inafrontable de empaparme de ti me puede. Aún recuerdo cuando de niña, ese deseo me podía y a pesar de las regañinas de mi madre acudía a ti, a tu llamada a jugar mientras me empapabas.

Cuando más me gustas, más me excitas… es cuando vienes acompañada de ese sonido y juego de luces que sólo tu puedes crear. Es la sexta maravilla de este mundo, ¿cómo puede ser que haya gente que te tenga miedo cuando estás en pleno apogeo? Si es entonces cuando sacas a pasear toda tu creatividad, dándonos a los pequeños mortales un espectáculo tan voraz que a pesar de tu enfado, me haces sonreír y desearte tanto como si fueses el hombre al que amo.

Creo que hoy no me podré resistir a ti y jugaré contigo a pesar de las miradas de incomprensión. Dejaré que te cueles por mi vestido y me hagas reaccionar con los escalofríos de tus caricias y que me acunes con tus pequeños riachuelos a mis pies, que descalzaré para sentirte tan pegada a mí que los que nos miren no puedan sentir otra cosa más que celos y que su incomprensión y reproches de locura hagan que se exciten tanto como yo al tenerte tan cerca de mí.

Y me perderé en tu baile sin son, en tus caricias sin manos y te miraré al infinito pues es todo lo que acaparas cuando escapas. Abriré mis brazos y te esperaré agazapada, deseando con todas mis fuerzas que esta vez sea eterna y que cuando te marches poco a poco como haces de costumbre, tu música y luz me hagan señales en la lejanía de tu marcha para que cuando te hayas ido, me quede el recuerdo de por donde viniste, donde me tomaste y por donde te marchaste… y cuando despierte una mañana tus nubes negras me sonrían y me digan que ya estás de vuelta para tomarme de nuevo sonreiré de tal manera que las miradas que nos acechan pasarán de celosas a rencorosas, envidiosas de lo que ambas tenemos y ellos jamás serán capaces ni de imaginar.

Dime que me echaste tanto de menos que no pudiste resistir el escapar otra vez de tus carceleros para caer en mis labios secos de tanto sol y sedientos ya sin aliento… echándote tanto de menos entre visita y visita, me vuelvo virgen de nuevo.

Dime amante mía que cada vez que regresas, aunque sea mentira, tu humedad me desea tanto cómo yo necesito que seas mía. Dime entre truenos y relámpagos que la oscuridad que generas es para ocultar nuestra sin razón del amor entre la naturaleza y la pasión de este momento tormenta mía… donde el habla se queda en aquella esquina olvidada.


14 comentarios:

Cris dijo...

¿Por qué querrá la gente escuchar una mentira? :(

Besitos...

Anna dijo...

Porque a veces las mentiras son mejores que las verdades... porque cuando uno se cree sus propias mentiras, las verdades pasan a ser mentiras imaginarias...

Besos.

Pharpe dijo...

Está claro que las mentiras no llevan a ninguna parte, pero a veces no te queda más remedio, aunque aún así al final acabas mal. Besos y buen post

Anna dijo...

Pharpe... Mentiras piadosas o cosas que se callan o por lo tanto no se miente... ni desmiente?

Besos y gracias :)

Fer dijo...

Eres todo pasión. Cuánto me alegro de poder ser a veces tu tormenta.

Besote tronador

Anna dijo...

Fer... siempre eres mi tormenta...

Besos.

Froilán dijo...

Por fin he visto el faro y ya me he sentido a salvo. Hacía tiempo que vagaba sin rumbo... Anna, ya me voy situando un poco y puedo visitaros más a menudo. Tú tienes mucho arte escondido, es cuestión de insistir.
Cada día os veo mejor a todos, aunque patine de la vista... Jajaja
Un besote

Anna dijo...

Froilán... tan perdida he estado?? Arte, arte... en todo caso si me planto la peineta :p. Gracias

Besos.

Juan Carlos López dijo...

Iba a decir que casi me siento celoso, my dear, pero no rencoroso.

La hermana tormenta no miente. Quizá es que haya demasiado ruido retumbando en los tímpanos cuando habla.

Bonita comunión con lo fluido y hasta, si me apuras, con lo efímero eterno.

Y me he acordado, no sé por qué, de la Maura pidiendo en La ley del deseo: "¡Riégame!".

Anna dijo...

Papichuli... no te enceles y en cuanto oigas que viene la tormenta sal a esperarla... a veces la mejor espera es la que nunca llega... o... la que llega cuando menos te lo esperas...

¿Dónde apunto con la regadera? :)

Besos.

Francisco Galván dijo...

A mí, en cambio, me ha recordado a esa famosísima escena de Johnny Guitar:
JG: Miénteme, dime que todavía me quieres como yo te quiero.
Ella (Joan Crawford, si no recuerdo mal): Todavía te quiero como yo te quiero".

Por cierto, mucho ojo con la tormenta, no salgas sin tu bufandaa, que te vas a constipar.

jeje, es broma, muy bonito texto, Anna

Agüelo Dámaso dijo...

Pues no me eches de menos que aquí estoy.
Oye, nieta, ¿estás bien de la chola? Eso de revolcarse en el barro ya no lo hace ni mi gorrino... aunque reconozco que los espectáculos de camisetas mojadas me gustan mucho

Kir dijo...

El cielo encapotado tiene una esquina, que sólo algunos conocen, por donde se abre dejándote entrar a refugiarte en su grisura. Desde el otro lado los truenos retumban con más fiereza de la habitual,pero sabes que ahí estás a salvo.

Para ti el sexo es lluvia,
para mi la lluvia es sexo

¡Llueve!

Markos dijo...

Yo debo cojear de la misma chifladura. Más de una vez he salido al encuentro de una tormenta y he disfrutado como un enano...
Me ha gustado mucho
Bsos