2 de noviembre de 2009

Imagino que un desahogo...

Se que últimamente soy mono tema, pero es que hay cosas de las que no puedo pasar. Los que me leéis desde hace tiempo sabréis de sobra que no soporto las injusticias y que incluso sin quererlo las hago mías. Y es que no entiendo tantas cosas y comprendo muchas otras...


No entiendo de políticas ni políticos. No entiendo de religiones ni religiosos.


No entiendo de clausuras ni clausurados. No entiendo de verdades a medias, pero sí de mentiras.

Entiendo que hemos estado llamando por teléfono, enviando faxes, mails y correos ordinarios a embajadas, canales televisivos, radios, medios de comunicación en general, al Presidente de Irán y a muchos más sin haber recibido ninguna respuesta clara.

¿Somos personas anónimas sin ninguna fuerza en particular? Posiblemente así lo crean cuando los altos cargos políticos ignoran este tema como ignoran otros muchos. No somos tontos, ciegos ni sordos. Sabemos, vemos y oímos. Otra cosa es que ellos quieran serlo.

Seguiremos escribiendo, llamando y gritando desde nuestros dedos porque somos muchos. Si hay que esperar esperaremos aunque la vida de Nemat y muchos otros dependan de ello porque no creemos en guerras ni religiones que hagan cautivas a las personas por lo que son.

Cobardes. Vendidos por una posición que les otorgamos nosotros, para cuidar y velar por nuestros intereses y a la primera de cambio se les olvida que ese asiento de cuero refinado que utilizan todos los días para sentarse lo pagamos nosotros. Cobardes y mentirosos.

Pero no matareis la esperanza que tenemos volcada en nuestra lucha. Esta vez no callaremos como callamos en muchas ocasiones. Hemos logrado unirnos sin vosotros por una causa común. Porque ante todos somos persona y sentimos. Tenemos una gran virtud que vosotros jamás tendréis ver y oír.

¿Y en que quedan estas palabras? En desahogo por la impotencia que a veces tengo por no poder teneros delante y daros un guantazo, obligaros a sentaros y escuchar, comprender que no solo lleváis entre manos estadística sino personas. Os jedéis, es vuestra responsabilidad, nadie os obligo a asumirlas pero si prometisteis lealtad al recogerlas.

Yo os prometo una cosa, seguiremos hasta donde haga falta con nuestras llamadas, nuestros correos y reproches. Seguiremos luchando con la palabra hasta conseguir lo que vosotros no tenéis narices a hacer. ¿Y os podéis mirar en el espejo cada mañana?

Políticos, periodistas, embajadores… Políticos corruptos, periodistas vendidos, embajadores de la hipocresía. Seguid durmiendo tranquilos mientras las personas mueren por amar.