12 de agosto de 2009

Tormentas

Las tormentas eléctricas eran cada vez más seguidas, dentro de poco iba a ser casi imposible salir al exterior.

Aún recordaba cuando de niña miraba atónita a través de la ventana de su habitación las tormentas. La encantaba observar el baile de luces marcadas por los relámpagos en el cielo y los sonidos estremecedores de los truenos y el agua cayendo en el suelo. Los olores húmedos y la oscuridad en pleno día que imponían las nubes color ceniza. Sin embargo ahora apenas caía agua. Solo eran sables centelleantes cayendo sobre la tierra cada vez más muerta.

Eran las tres y cuarto, hora de cargar los barriles de plástico y salir a por la poca agua que quedaba en las charcas del barranco. Apenas tenía quince minutos para ir hasta allí, cargar y volver antes de que el sol abrasador decidiese marchar de nuevo dejando paso a las tormentas que esta vez durarían según los caculos unas tres semanas.

Se cercioró de llevar todo lo necesario. Tres bidones, una cuerda y la escopeta cargada además de suficiente munición por si en el camino se encontraban con alguno de esos bichos gigantescos.

Aún no entendía como podía ser que las cucarachas no solo fuesen el único animal que sobrevivió a aquel holocausto sino que desde entonces se convirtieron en las reinas de un mundo en el sobrevivían a fuerza de comerse unas a otras y masacrando a su paso a todo lo que se encontraban. Primero atacaban en equipo. Como grandes colmenas de abejas pero sin alas, en vez de poseer los cielos poseyeron la tierra con su gran manto negro. Cuando la comida fácil se les terminó comenzaron a atacarse unas a otras al principio por hambre después… por simple sed de sangre. Quién la iba a decir que ahora ellas también eran su cena.

Se asomó a la entrada de la abrupta cueva que era su hogar desde hacía una década. Tenía una vieja batería de coche enganchada a una cama de muelles que hacía de barrera. Miró el reloj de su muñeca, conto el intervalo de tiempo entre el trueno y relámpago “1, 2, 3, 4… ¡Ahora!” Corrió colina abajo sin mirar hacia los lados con los bidones colgando de su cintura atados con las cuerdas y la vieja escopeta montada en su hombro mientras sus manos la agarraban con fuerza. Corría colina abajo con su mirada centrada en el pequeño barranco con el preciado tesoro esperándola. Podía estar sin comer varios días, su cuerpo ya estaba acostumbrado pero el agua lo necesitaba aunque estuviese encharcada y poco oxigenada.

Al llegar al barranco no vio agua, solo tierras embarradas de las que era imposible sacar nada y tan solo la quedaban nueve minutos para volver. Metió las manos en el barro apartándolo con pisa para ver si en el fondo había algo que pudiese aprovechar. Cavaba y cavaba de un lugar a otro sin encontrar más que fango y lodo. Quedaban seis minutos y necesitaba tres para volver.

Desesperada grito con desesperación y algo se movió frente a ella. ¡Era un niño! Este la hacía gestos para que la siguiera. No podía dejarle allí a pesar de la tormenta.

Se dirigió hacia él a través del barro cayendo sin cesar y entrándole el fango por los ojos.

Desesperada agarró al niño por el brazo y lo arrastro por el camino pantanoso que había hecho al ir en busca de él. El niño la empujó ante la incredulidad de ella. “No me arrastres contigo, déjame vivir”.

Comenzó a sentir unos pinchazos en el bajo vientre. El dolor era tal que se encogía de dolor. El niño se arrodilló ante ella y utilizó sus pequeñas piernas como almohada para sostenerla la cabeza mientras la acariciaba el pelo.

- Tranquila, no pasa nada, es algo normal- decía el niño mientras la sonreía.

- La tormenta en breve comenzará y no estamos a cobijo, moriremos- decía ella entre sollozos atada por el dolor al suelo.

- Las tormentas tiene que suceder, es así. Durante siglos ha sido así solo que tu las temes más que las demás. Con lo que te gustaban cuando eras niña y ahora las utilizas para esconderte en tu cueva primitiva escondiéndote de algo que solo tu puedes superar. Recuerda que era lo que más te gustaba después de esas tormentas. La calma… esa calma inconfundible y pletórica que te hacía sentir tan grande y pequeña a la vez.

- No sé de que hablas niño. ¡Vete y escóndete!- respondía mientras los dolores eran cada vez más agudos y seguidos.

Un trueno se oyó en la lejanía seguido de un segundo y tercero que hacían a pesar de estar tan lejos temblar el suelo.

-¡Vete! La tormenta ya está aquí y yo no podré escapar, pero tu sí. Vete a donde quiera que estuvieras y quédate allí- decía entre gemidos.

-¿Pero no entiendes que estoy aquí por ti? Soy tu y si no te enfrentas a lo que debes ambos caeremos sin remedio. Mamá, empuja y deja este mundo imaginario que has creado. Déjate vencer por la tormenta y baila con ella, yo te estaré esperando.

El niño desapareció. Los truenos y relámpagos jugaban entre el cielo y la tierra mientras ella los observaba. El lodo la cubría por completo y el dolor se había trasformado es un machete que la partía entre sus piernas.

-¡Se está despertando! ¡Doctor!

Abrió los ojos y una luz cegadora la obligó a cerrarlos de nuevo. Oía voces a su alrededor que no reconocía.

-¡Empuja, empuja!- gritaban.

Empujaba sin cesar instintivamente a pesar de que el tormento que la provocaba cada empujón la dividía en dos. Con los ojos abiertos y sin entender nada venía a enfermeras corriendo de un lado a otro:

-¡Esto es imposible! ¡Estaba en coma profundo! ¡Empuja hija, empuja!

El silencio se hizo en la blanca sala y el llanto de un niño acaparó por completo el mutismo que envolvía el quirófano.

Una enfermera lo cogió y cuidadosamente lo rodeó con una manta y se lo acercó a su madre:

-Bienvenida, aquí tienes tu pequeño milagro.

- Gracias por venir a buscarme. Agua, te llamarás agua.

16 comentarios:

Markos dijo...

Da gusto que vuelvas a publicar y que sea algo con tanta fuerza.
Que buena historia. Llena de miedos y de tensión.
Bsos

Anna dijo...

Markos... gracias a ti por seguir ahí.

Besos.

Fer dijo...

La despertó del coma el bebé o la tormenta diastro? ;) Menudo pedazo de relato corto, enhorabuena.

Besos diastros

Anna dijo...

Fer... el bebé, el bebé... que hay que explicártelo todo!!! :p

Gracias :)... tu eres uno de mis mejores críticos.

Besos.

Cris dijo...

La noche que nació Miniyó me tuvieron sola durante horas en una habitación a oscuras atada a monitores.
Creo que por momentos, tuve unos cuantos sueños raros...

Qué gran relato.

Constantino Carenado dijo...

¿Agua?

Alguien dijo luz hace unos meses...
jajajajaj

Como siempre me asustas.Tu estilo tiene mucho de "gore" o, si prefieres, de "acojone o miedo"...
Sueles ponerme las gónadas en la garganta y ..."resulta incómodo".

Estoy buscando hacer un nuevo libro(proyecto). Estoy , como te dije en su día -hace meses-, dispuesto a un proyecto compartido si hay interes y suficiente confianza...
Tus ideas son más oscuras que las mias. ...ese barrizal.... ufff...esos relámpagos como dagas.. gulp

¡Joder!


Un beso.

dezaragoza dijo...

Bienvenida, se te echaba de menos.

Pharpe dijo...

Me ha gustado mucho y el final parece increíble, pero consultando alguna gente que ha estado en coma hasta puede llegar a ocurrir. Besos

Anna dijo...

Cris... mi experiencia fue muy buena la verdad... bueno... casi la palmo pero vamos, bien jajajajaja.

Solo sé que cuando tuve a mi hijo entre mis brazos descubrí que los milagros existen y que como bien dices... estoy partida en dos :)

Besos mami.

Alberto... es cierto!!! jajajaja no me acordaba XDDD.

Gracias por creer que soy capaz como para incluirme en tu proyecto... es un gran halago, pero ahora mismo apenas dispongo de tiempo aunque parezca mentira y mi mente va un poco a trompicones. Puedes que más adelante... gracias :)

Besos.

Maño... nunca me había ido :). Gracias.

Besotes.

Pharpe... la verdad es que partí de esa idea... de que la gente que ha estado en coma suele decir que realmente no se sentían dormidos que había algo más... maravillosa mente humana! Tiene narices que trabaje más cuando estamos dormidos... (a veces).

Muchísimas gracias :)

Besos.

Francisco Galván dijo...

Muy bonito reato, Anna. Inquietante y desasosegador. Sorprendente final, yo pensaba al leer el pirncipio que iba de algo tipo Mad Max o algo así. Muy agradable leerte.

Santi dijo...

Nina estoy en Amsterdam!! Un abrazo muy fuerte!!! Muac

capitantrueno dijo...

Uffff, ¡que bueno!. Aquí hay talento pa rato.

Aunque en estos momentos me siento como en la canción de Mecano(agua), y me este deshidratando por momentos, has hecho que me recupere en un instante y coja fuerza para continuar la jornada hasta las 22,30 h que acabo.


Salud

dezaragoza dijo...

Te he denunciado públicamente en mi blog.

Anna dijo...

Paco... (me he lanzado) me gusta hacerlo así... sorprender. Que parezca una cosa pero en realidad sea otra... normal que muchas veces no os enteréis de que leches he escrito jajaja.

Muchas gracias :). Besos.

Santi... pero que haces por esos lares??? pásalo bien y disfruta, te lo mereces.

Muuuuua!

Capitan... he estado unos días en Lisboa... y allí a eso de las 8 de la tarde ya teníamos que echarnos una chaqueta encima y por el día no hacía excesivo calor... he vuelto y ando como los Lemmins arrastrándome por todos lados!!! VIVA EL INVIERNO!!

Gracias por lo del talento... me sobre valoras!!

Besos.

Maño... maño, maño!!

eva pardellas dijo...

impresionante relato que me ha mantenido en vilo hasta el final.....ha conseguido transportarme y volar entre sus líneas....y el final...dios...mas hermoso imposible!!!...me alegro haber tenido la oportunidad de encontrarte y con tu permiso, me uno a tus seguidores...seguiré por aquí mirando un poco...besos reina!!!

Anna dijo...

eva... muchas gracias :D. Un placer tenerte por aquí, espero no decepcionarte.

Besos.